Capítulo 32 Rencor

—¡Aaaaaaaay mi colita! —lloriqueé. Piper se apresuró a llegar donde mi.

—Prudence, por Dios —se arrodilló y me  ayudó a ponerme de pie.

Sí que me dolía, me había golpeado en el cemento puro. ¡Utilicen la basura!

—Piper, duele —creo que estaba siendo algo dramática. Hasta lagrimas habían en mis ojos ...

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