Capítulo 6 Fiesta

Aileen se pasó todo el resto de la tarde arreglando con sus amigas, eligiendo vestidos aquí y allá. Tomando una que otra copa de vino, preguntándose por qué hacía eso pero luego recordaba el por qué y se le pasaba. Sus amigas no paraban de preguntarle por qué se había decidido comprometerse con ese hombre que por mucho tiempo había odiado tanto. Sus amigas no se tragaban el cuento asi que la abordaban con preguntas y preguntas sobre su supuesta relación. Ya listas, un auto lujoso las esperaba afuera.

—Aún no se por qué mi auto no está aquí —le comento la madre.

—Luego iré por el, mamá.

Aileen estaba muy nerviosa, al igual que Oliver, quien se encontraba llegando al restaurante en su lujoso Beatle.

—Oliver —el padre de Oliver apareció detrás de él. Llevaba un traje perfectamente ordenado. Camisa de vestir, pantalones planchados. Era un señor muy imponente. En su mente se preguntaba e incluso dudaba de la relación de Oliver y la nueva chica Aileen. Aunque para el padre de Oliver era muy bueno que su hijo al fin se casara y formalizara. —¿Estas nervioso?

—Para nada —respondió Oliver, tomando una copa de vino. Quizás en el fondo lo estaba, pero no se lo diría. Movía sus piernas de un lado a otro.

—Yo creo que si. Aileen es una chica muy... expresiva. Ayer que me la encontré en tu casa me pareció que tenía cierto rencor contigo.

—Estábamos peleados, padre. Ya sabes como son las mujeres —mintió. Pero en parte era verdad porque desde que se conocieron peleaban demasiado.

—Busquemos un lugar para platicar —sugirió su padre. Oliver asintió y juntos se fueron a la terraza, donde tenían una linda vista de la ciudad y sus luces. —Ahora que te casarás me gustaría dejar claro ciertas cosas. Pensé en tu hermano para dejarte la empresa porque tiene una familia hecha. Pero tenían ciertas dudas sobre eso es por eso que ahora que te casarás me gustaría que fueras tú quien esté a cargo de todo. A Oliver le gustó esa idea porque era Justo lo que estaba esperando. Para eso era el contrato entre Aileen y el. Oliver sonrió de lado.

—Si confías lo suficiente en mi para hacerlo esta bien —admitió. Oliver no era ambicioso, solo que había trabajado muy duro para que su padre confiara en el, para que lo tomara en cuenta, para que se diera cuenta de que Oliver era capaz y mucho más capaz que su hermano. Entonces sintió que estaba cerca de llegar a conseguirlo. —Lo que no entiendo es por qué hasta que busqué una esposa me dices esto. ¿Por qué no antes?

—Porque un hombre con familia es más centrado. No quiero que te pase lo que a mi. Me casé muy tarde por estar pendiente del trabajo. Cuando estamos pendientes sólo del trabajo se nos va la vida y cuando te das cuenta ya es tarde para hacer esto o lo otro, etc. Así es esto. Tienes que hacer un tiempo para todo: trabajo, hogar, esposa, hijos. Solamente digo.

—Está bien. Trataré de hacer lo correcto.

—Claro.

En la entrada del restaurante venía llegando Aileen y sus amigas. Se bajaron, contemplando el enorme edificio que se hacía llamar restaurante. Era lujoso, muy elegante, estilo Oliver Price. Llego un chico para llevarse el coche.

—No puedo creer que estemos haciendo esto. Lo que menos creí que pasaría esta semana es que mi hija se comprometiera. O sea, es increíble —susurró su madre. Estaba más emocionada que la novia. La mamá de Aileen siempre había sido una mujer muy libre, abierta, juvenil. No era de las madres enojadas o estrictas. En ella encontraba Aileen a otra amiga alocada.

Aileen estaba nerviosa, sentía que se estaba metiendo a la boca del lobo ella solita. Pero haría cualquier cosa para poder seguir sus sueños. Entraron al restaurante, cogidas de la mano. Buscaron a Oliver, hasta encontrarlo. Oliver sonrió al ver a Aileen, estaba preciosa. Los dos hombres de negocios se acercaron a las mujeres.

—Buenas noches, bellas damas —habló el padre de Oliver, de manera elegante como siempre.

—Buenas noches —sonrió la madre de Aileen.

—Estas... guapa —comentó Oliver a Aileen, dejando de lado lo que dijeran sus padres—Los invitados están llegando. Era cierto, venían entrando amigos de Oliver que los saludaban y felicitaban. Obviamente habían una que otra chica que no paraba de ver con malos ojos a Aileen, esperando a una mejor mujer para el. Quizás una modelo o alguna actriz. Hasta que llegó Anna, la ex novia modelo de Oliver. La chica esa alta, delgada, guapísima, cabellera negra. Aileen se quedó anonada de verla.

—¿Quien es ella? —le preguntó a Oliver.

—Anna Quinn —respondió el.

Anna se acercó a Oliver.

—Vaya, pensé que cuando te fueras a comprometer sería conmigo —murmuró la chica, dándole miradas de desaprecio a Aileen. Ella se sintió muy incómoda con la situación pero no dejaría que esa mujer la avergonzara.

—Pues parece que te equivocaste, querida —respondió Aileen, tomando del brazo a Oliver. —¿Saludamos a los demás, amor?

Oliver carraspeó.

—Claro. Con tu permiso, Anna —y le pasaron de lado como si no valiera la pena. Anna era una chica muy caprichosa, había pasado casi cinco años conquistando a Oliver, apoyándolo para que se casaran y poder tener posición y dinero. Pero ahora tenía un obstáculo: Aileen. No sabía cómo pero la quitaría el camino. Más allá de la ambición su amor obsesivo por Oliver era visible. La chica tenía uno que otro problema mental así que ideó algún plan para dañarles la fiesta.

—Anna —murmuró su amiga—Al fin llegaste. Sinceramente pensé que no vendrías.

—¿Y perderme esto? Tenía que conocer a la estupida que me quiere quitar a Oliver.

—Pues ni tan estupida, ella sí logró que le propusiera matrimonio —le contestó la chica, pero cuando vio la mirada de advertencia de Anna se puso seria—Lo siento. Ven, vamos por un trago. Lo necesitas.

Aileen y Oliver se encontraban en una esquina platicando de sus planes y de sus acuerdos.

—¿Es tu ex novia?

—Algo así.

—Pues con razón me mira con ojos de odio. Pero me da igual, no estoy aquí para lidiar con tus ex mujeres, Price —escupió esas palabras. Quizás muy en el fondo se sentía medio celosa.

—Olvídate de ella. Ahorita empezará la pedida de mano. ¿Lista?

—Obvio. Estoy lista para poner mi cara de la mujer más enamorada del mundo. —sonrió falsamente.

—Lo mismo digo.

Oliver se acercó al micrófono, llamando la atención de todos.

—Buenas noches, todos saben por qué están aquí. Hace unos meses conocí a una chica rebelde, enojona, bipolar pero bajo esa fachada de niña mala existe una hermosa mujer: dulce, amorosa, comprensiva. ¿Que les puedo decir? Cuando conocí a Aileen sentí que había encontrado a mi otra mitad, a mi amor de verdad.

Qué cursi, pensó Aileen.

—Así que no dudé ni un segundo en que ella era la mujer con la que quería compartir toda la vida. Aileen —la llamó al escenario.

Aileen se acercó a él. Oliver sacó una cajita con el anillo de su bolsa del pantalón.

—Aquí con nuestros amigos y familiares presentes te pregunto —abrió la cajita, dejando ver un anillo hermoso, pequeño, sencillo pero lujoso dentro. Aileen se hizo la sorprendida, llevándose una mano a la boca. Después de todo tenían que actuar —¿Quieres casarte conmigo?

Los demás aplaudieron.

—Claro que si. —respondió. Oliver le puso el anillo en su dedo y por un momento, solo por un microsegundo se vieron a los ojos, como si lo que estuviera pasando fuera real. Las amigas de Aileen se acercaron a felicitarla y a abrazarla. La fiesta continuó después, tragos, bocados, pláticas y risas. Aileen se sentía muy cansada y solo quería dormir. Además los tacones la estaban torturando.

—Me quiero ir ya —le dijo a Oliver. Los demás parece que no querían irse.

—Te iré a dejar, igual tengo trabajo que hacer —respondió, guiándola a la salida—Para ser sinceros no parecen querer irse —se refirió a la gente.

—Está bien —lo siguió— ¿por que trabajas hasta tarde? —quiso saber.

—Porque trabajo es trabajo.

Oliver abrió la puerta de su coche para que Aileen entrara. Estando ella dentro se montó al copiloto. Arrancó, yendo para la casa de Oliver.

—¿A donde vamos?

—A mi casa.

—¿Por qué? Si aún no tengo mis cosas listas.

—Aileen, puedes ir mañana temprano a recoger tus cosas. En serio, no es necesario. Tienes mucho tiempo libre.

—Eso no es cierto. Tengo que estudiar, ponerme al día con mis tareas y trabajos porque solo tengo una semana para volver a la universidad. En mi casa tengo todo.

—¿Acaso pensabas llegar a estudiar ahorita? —quiso saber Oliver. Aileen dudó un poco porque se sentía realmente cansada y con sueño.

—Quizás.

—Es obvio que no. Te veo cansada así que mejor descansa y mañana temprano vas por tus cosas. No seas necia.

—¿Y tu no tienes sueño? Porque dices que piensas trabajar.

—Desde mi habitación con la computadora—respondió.

—Hmm.

Al llegar a la mansión Price se bajaron del coche. Oliver y Aileen entraron a la casa. Aileen se sentía tan extraña con el anillo en su dedo. Hubiera deseado que cuando eso pasara haya sido por amor real y no una mentira. Se sintió tan triste en ese momento, sentía que nadie la quería, que nadie podría amarla de verdad. Una lágrima escapó por su ojo.

—¿Estas llorando? —quiso saber Oliver, mirándola.

—No.

—Sí lo estás —la tomó de los hombros e hizo que lo mirara—¿Por qué lloras? —suspiró. No le gustaba ver a una mujer llorar.

—La verdad es que no tengo idea. He andado muy sensible, debe de ser por la regla.

—Hmm bueno, entonces debería de tomar un té para relajarte. ¿Manzanilla?

—Quizás.

Oliver y Aileen se acercaron a la cocina, donde Oliver se apresuró a calentar agua. No tardó mucho tiempo en estar caliente, así que buscó una bolsita de té y la metió en el agua.

—Aquí tienes —le dio la taza.

—Gracias.

—¿Quieres estar sola esta noche? —le preguntó—Digo, por cómo andas. Supongo que estarás triste el resto de la noche —comentó.

—Hmm pues no lo sé. Quizás el té me ayude a dormir rápido.

—Si te sientes mal estaré en mi habitación.

—Está bien.

Oliver se fue de la cocina, dejando a Aileen sola y confundida. La había invitado a ir a su habitación pero solo por cortesía y para que no se sintiera sola. En verdad que Aileen se sentía muy triste y con ganas de llorar por cualquier cosa. Se bajó de la silla y tropezó un poco, haciendo que una pizca de agua caliente cayera en su mano. Eso la hizo llorar también. Tomó el té rápidamente y subió las escaleras. Quizás no sea mala idea dormir en la habitación de Oliver, pensó, con su estado si dormía sola se pasaría toda la noche llorando.

Tocó la puerta de Oliver dos veces.

—Pasa.

Aileen abrió, pasando a su habitación, donde hace una noche había dormido ahí.

—Pensé en lo que dijiste.

Oliver estaba sentado, se había quitado la ropa de gala y tenía puesto una pijama que constaba de un pantalón y una camiseta. Oliver solo palmeó el lugar junto a él. Tenía su laptop en su regazo. Aileen se quitó el vestido ya que bajó de el llevaba un short corto y una camisa de tirantes. Se metió a la cama, cobijándose. Se sentía calentita con Oliver cerca, tanto que no dudó en dormir de inmediato. Oliver trabajaba en silencio pero se quedó viendo el rostro delicado y dormido de Aileen, se veía tan indefensa así. Como si no fuera enojada ni loca. Se preguntó por qué la había elegido a ella entre miles de mujeres que lo rodeaban. Quizás Aileen no era igual que todas, ya que desde la primera vez lo había retado, cuando estaba acostumbrado a que todos lo respetaran. Elevó la mano y acarició su rostro un poco.

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