Capítulo 25 Acostúmbrate

La mano era cálida, firme y familiar.

Ella se giró de golpe. Las cejas se le alzaron al ver a Nathan sosteniéndole la mano. No estaba sonriendo. Tenía la mandíbula tensa, la mirada fija mientras recorría a cada chica, de una a otra.

—¿Hay algún problema? —preguntó con desenfado, aunque bajo la cal...

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