Capítulo 8 El principio de todo

—Dicen que estoy distraído —continuó, con la voz más baja ahora, despojada de su seguridad habitual—. Que no me concentro. Que atraigo atención innecesaria sobre el equipo.

Amelia lo observó con cuidado. Este no era el chico engreído que se recargaba en las paredes de las cafeterías y encantaba a d...

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