Capítulo 10 - Obras de bondad

Cuando Lucy abrió los ojos, no estaba en el suelo. Gimió mientras levantaba la cabeza.

—¿Dónde estoy?

Su cabeza era como un yunque sobre su cuello y apenas podía mantener los ojos abiertos por más de tres segundos.

—¿Estás despierta? —preguntó Defoe.

—¿Qué?

—¿Puedo bajarte ahora? —preguntó.

Lu...

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