Capítulo cincuenta y seis

—Pero eso es porque tú eres la razón por la que mis planes nunca funcionan. Siempre estabas ahí... Siempre en el momento justo para arruinarlo. Lo hiciste la primera vez y lo dejé pasar porque te disculpaste. Resulta que nunca lo decías en serio.

Su firme agarre sobre ella era lo único que evitaba ...

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