capítulo 51

Recorrí su muslo con la lengua, rozando con la nariz su piel recalentada. Evité su clítoris, que ya había salido de su escondite.

Seguí chupándola. Cuando lamí y luego mordí su clítoris, empezó a temblar. Me ensañé con él hasta que sus jugos comenzaron a fluir. Mis dientes rozaron los labios de su ...

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