Un veto dominante (segunda parte)

—¿Qué te ronda por la cabeza tan temprano? —sus labios rozaron su cabello y, al inhalar su tenue aroma, el corazón se le serenó.

—Jack, me aburro quedándome en casa. Quiero salir a caminar.

—Claro. Que la niñera y Skyla te ayuden a cuidar a los niños. Puedes ir a donde quieras.

—No, no quiero ir ...

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