Capítulo 35

Como siempre hacía, inclinó su carita hacia arriba, con los ojos brillantes por la emoción, mientras le hacía un puchero a su segundo hermano, el que más la quería. Cada vez que hacía eso, sin importar lo que pidiera, su segundo hermano se lo concedía.

Efectivamente, Rafael se sintió insoportableme...

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