Capítulo 75- FINAL

Demasiado tarde, él reconoció que, por una vez, no era él quien supervisaba el juego. Había perdido el control de la situación, y ella lo manejaba como un gato a un ratón, excepto que ella no era un gato cualquiera. Ella era un tigre, y había terminado de jugar.

La mano ardiente de Anna se transfor...

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