Capítulo 99: ¡Desesperación!

Los días pasaban, la mañana estaba fría en Nueva York, con un cielo nublado y un viento cortante que hacía bailar las hojas en las aceras. En el silencio de las estrechas calles de Manhattan, Ester caminaba con pasos decididos, su mirada alerta. Delante, el guardia de seguridad de Théo, un hombre co...

Inicia sesión y continúa leyendo