Capítulo 2 Primer contacto

—¿Que dices Emely?

— Ya le dije que ese señor no quiere irse de mi oficina. — le mire con malestar. — Ademas, me esta acosando. — exagere imitando una postura de miedo-rechazo.

— Y por que no hablas con el, yo estoy ocupado no puedo hacer mucho. — su suspiro fue largo.

— Amenzo con sacarme de la empresa.

— El no dijo eso. — sonrie Jose tomando su cafe. Mi jefe podia ser astuto cuando queria.

— Hoy es un buen dia, no lo arruine. — me levante de la silla para caminar por la estancia. — No es amable, no es educado. Tomo mi silla y ni siquiera fue caballeroso. Odio los tipos como el.

— ¿Guapos? ¿Millonarios?

Arrogantes. Narcisistas...

— Mal educados, señor. — deje caer los hombros.

— Es nuestro cliente, debes hablar con el, acordar todo, y hacerlo feliz. Para eso estamso aqui Em, haz tu trabajo.

— Ah, si. Ahora tengo que esclavizarme al cliente mas amado por todos, solo porque es el CEO millonario ¿No? Y le conviene a la empresa. — bufe. Dejando de taconear. Niego con la cabeza varias veces y me doy media vuelta.

No conseguire nada mas aqui.

— ¡No te estreses tanto Emely! — se carcajeo dejando que los animos terminaran de romper el hielo.

Sali huyendo nuevamente, y me ocupe durante toda la hora en la oficina de reuniones. Pedi que me pasaran las llamadas y almorce en la cafeteria sin molestar al huesped que, por alguna ridicula razon aun se mantenia en mi oficina.

A las seis tome mis cosas y volvi a mi lugar de trabajo, encontrando la cartera y el celular dentro de esta. Un par de llamadas de Rosa llamaron mi atencion y me comunique rapidamente con ella. Informandome que ya estaba en casa. Comiendo la cena.

Momentos despues me encuentro saliendo al estacionamiento para subir a mi auto. Enciendo la musica y me dejo llevar para empezar a salir del edificio.

Giro para cruzar y lo siento... el golpe llega con rapidez y el vidrio se rompe a mi lado. Me toman por el cuello y gritan que suelte el telefono y lo hago. Acto seguido empiezo a sentir sangre, pero no se donde viene porque estoy viendo pequeños circulos negros por todos lados.

Me golpean la cabeza, me halan el cabello y me dejan fuera del auto en menos de nada. Aunque intento colaborar no consigo hacerlo porque ya me han dejado sin nada, y no consigo mi respiracion.

Alguien corre hacia mi, y grita con desesperacion. Trato de levantarme y me obligan a estar de espaldas contra el piso.

— Emely — Mierda. Es el.  Es el de nuevo.— ¿Que coño te hicieron?— esta furioso.

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—¿Estas bien? — Soler me evalua el menton y asiento. — Te lastimo aqui. — sus ojos hacen contacto con los mios y solo asiento. Sigo dejando que sus dedos me examinen.

Estamos en la oficina. Hay dos doctoras, un paramedico y una ambulancia afuera. La policia tomo mi declaracion luego de que me examinaran por completo y me encuentro avergonzada. Ultrajada y violentada. Me han robado mis pertenencias.

— Lo estoy. — respiro hondo, respondiendo despues de un rato. Todos me miran espectantes y evito las lagrimas pensando en Rosa. Diciendome que ella esta bien y que solo es un simple auto. Que lo mas importante es que mi hermana este bien. — Son solo golpes. Unos rasguños. — aseguro.

— La policia necesita ver las camaras del estacionamiento. Hablare con ellos y vendre en un rato. — asegura mi jefe y me lanza una mirada reconfortante, pero no lo es para nada.

Miro a otro lado y dejo escapar un suspiro. Tarde mucho tiempo para reunir el dinero y comprar ese auto. ¿Como lo hare de nuevo?

Aprieto las manos, y me sacudo los ojos para evitar las lagrimas. Tanto trabajo, varios años, y solo conseguí un robo.

— La doctora dice que hay que llevarte para unas placas. — El, informa. El, de nuevo invade mi espacio personal poniéndome inquietamente incomoda.

¿Que demonios le importa ? Me revuelve el estomago su cercania y de repente me pican los pies por irme a la casa. A la mierda mi salud.

— Iré. — respondo. — Iré cuando este mas recompuesta.

— Te llevare ahora mismo. Tienen que acabar de curarte el brazo, revisarte en la clinica sera distinto. Mas seguro.

— Puedo ir sola. No se preocupe, señor Soler. — me puse de pie, quitandome el abrigo de encima.

— Puedo llevarla, no hay problema. — Su voz truena seria, y me giro para verle. Se ve frio, magnético y de alguna forma dominante. — Prometo que solo quiero asegurarme que este bien.

Me molesta mas el hecho de que quiera obligarme a ir con el y niego con la cabeza.

— Em, ¿te ayudo? — Francisco cruza los brazos y lo miro para dejarle saber que estoy bien. — Yo te llevo a la clínica. El señor Jose pagar los daños y perjuicios, no te preocupes por nada. — casi que susurra la información con alegría y siento un nudo en el pecho.

— Un samaritano preocupado. —  Soler se ríe y su carcajada es neutral, casi como si estuviera actuando. — Lo entiendo.

Su mandíbula se mueve, como si estuviera acomodándola y yo respingo cuando se gira hacia Francisco con frialdad.

— Esto es todo por hoy. — anuncio y pongo mi brazo en el de Francisco para hacerle saber que quiero irme con el. Mis piernas tiemblan y disimulo la ola de frio que me embarga. — Dígale a mi jefe que tuve que irme, y que estoy bien. —le pido casi que de mala gana y no tengo control de mis emociones.

Soy mas un manojo de nervios.

—  Nos vemos pronto, Emely. — su expresión se ensombrece suavemente.

— Nos veremos, señor Soler. — respondo dándole la espalda para pasarle justo al lado.

Camino con suavidad porque aun me duelen algunas partes y dejo escapar chillidos suaves mientras me voy reponiendo.

—  El mundo debería estar lleno de gente como usted. —  susurra casi que para ambos nada mas, y un escalofríos me invade.

—  ¿Cómo yo?—  pregunto casi que por inercia mientras que Francisco me guía suavemente lejos de el.

— Tan inocente.

— Si... — digo, pero no lo entiendo.

Y me voy.

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