Capítulo 24 Toda la noche

El auto por fin frenó. Frente a nosotros, al final del camino de tierra, se levantaba una casa pequeña. Nada de mármol. Nada de arañas de cristal. Una casa de madera y piedra, con una sola luz encendida en la ventana.

—¿Dónde estamos? —pregunté. Gonzalo abrió la puerta del auto. El aire frío de la ...

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