Capítulo 8 Soler y Vergara

Las horas corrieron entre órdenes y el infierno. No me había percatado de lo clavadas que tenía las uñas en la palma, hasta que, Fred, se había acercado a mí con sutileza para ofrecerme una toalla haciendo hincapié en mis manos.

— Este incidente hizo que surgieran muchas dudas, ¿lo entiendes?

— No q...

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