Capítulo 42 La voz que nunca se apagó

Danna estaba terminando de bañarse cuando escuchó a Daniel hablando con alguien por celular.

—Espero que todo esté listo para cuando llegue. No, no quiero excusas quiero soluciones. Eso espero —colgó, Daniel se escuchaba como todo un cascarrabias cuando debía ser “el jefe”.

—¿Entonces, señor gruñón?...

Inicia sesión y continúa leyendo