Capítulo 58 La canción de las hojas secas

La joven no sabía qué decir, sacudió por un momento su cabeza y después empezó a pensar “No... Claro que no me gusta”.

—¿Qué me va a suceder? —le preguntó la joven de lo más normal— dame un permiso, tengo sed.

Él mostró una sonrisa y Belinda bajó sus ojos hasta los labios rosados del joven.

—Cara de...

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