La batalla final

La imagen del cuerpo de Ayris sacudiéndose de dolor mientras su torturador le aplicaba el ungüento en la espalda hecha jirones es tan horrífica que siento que podría vomitar. Casi podía sentir su agonía cuando la piel empezaba a cerrarse de nuevo ante sus ojos… una sonrisa cómplice curvándole los la...

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