Capítulo 59 Capítulo 59

El reloj del tablero marca las tres y media de la tarde. Conduzco por las calles de Seattle sintiendo cómo el cansancio del día intenta acumularse en mis hombros, pero me obligo a mantener la vista fija en el asfalto.

A mi lado, en el asiento del copiloto, Bárbara mira por la ventana con los braz...

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