Capítulo 29 29

Me aferraba con fuerza a las asas de mi bolso, tragando saliva, mientras veía con terror el portón eléctrico que me separaba de aquella enorme casa… y principalmente, de los perros. Mis extremidades estaban frías, y temblaba como una maraca, tan solo por imaginar lo que podría pasar una vez que me a...

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