Capítulo 51 Las cenizas del altar y la mesa de nogal

El chasquido del cierre de mi falda resonó en la penumbra de la oficina como el disparo final de una tregua armada.

Gabriel estaba de pie junto al gran ventanal, con la camisa rota en el tercer botón y los puños vueltos a doblar con una precisión casi neurótica. Sostenía entre los dedos un cigarril...

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