Capítulo 55 La marca del agua y el castigo de las noches

La chapa de metal del hangar estaba helada a través de la tela de mi traje, pero el cuerpo de Gabriel era una fragua incontrolable.

El rugido del mar chocando contra los pilotes del muelle tapaba nuestros jadeos, pero no la furia de sus palabras ni la violencia con la que su boca aplastaba la mí...

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