Capítulo 5 CAPÍTULO 5
Anashia
Los días pasaban como viento en popa. Desde aquel entonces mi supuesta amiga dejó de hablarme, nuevamente quedé sola, mis amigos son mis gatos, Misifu y kara, ellos son los únicos que me entienden, bueno y mi madre, la pobre pasa costurando todo el santo día con costo y conversamos.
Ya sábado llego y nuevamente otro día de trabajo, esta mañana me puse a limpiar las habitaciones, lave las sábanas en la lavadora, después terminen de cercalas y plancharla, entre a las habitaciones para dejar las camas con sus cubiertas ya listas, al termine anote mi hora de salida, quede sentada esperando mi pago, cuando toco mi turno, quede viendo el lugar recreativo por un rato, soltando un suspiró decido que es hora de irme, por lo menos hoy salí temprano, lo bueno del hotel es que la paga es más de 100 dólares por 3 dias y en una semana es mas. Pero el trabajo es difícil, creo que ya he bajado más de 2 libras en solo en estos días.
Subo a la ruta 102 para bajarme en multicentro, llevare pizza y pastel de piña para cenar.
Al pasar mas de media hora, bajo en la parada y cruzo la calle, son mas de las cinco de la tarde, camino viendo lo nuevo y entendencia.
Llego al piso de abajo y ordeno la pizza y los pasteles, de lejos veo a un conocido y es Victor, él al verme se pone nervioso y es obvio porque esta con una chica y piensa que le diré algo, ignorandolo sigo esperando mi orden, levanto las cejas disimulando.
-Anashia, que tal estas?- tuerzo los dedos al escucharlo cerca de mi.
-Ah, hola Victor, que tal, yo muy bien, y tu?- Se rasca el cabello dirigiendo su mirada en la chica que esta sentada.
-Vine con ella un rato, ya que tu sigues rechanzandome- comenta apenado.
Ay si, sinvergüenza.
Le palmo la espalda, asintiendo.
-Que bueno, aprovecha macario que las mujeres no son diario, adiosito vete, ella pensara mal.
-Anashia, tu no cambias eh, siempre tratas de sonrier en las buenas y en las malas, por eso me encantas.
-Okey, cuídate- Respondí tratando de correrlo.
La cajera me llama por el mostrador, me acerco pago y tomo la caja de pizza, luego pago los pasteles y nuevamente me dirijo a mi destino.
Al llegar a casa, lo primero fue asearme un poco, mamá se puso a servir lo que traje. Mientras comiamos pizza hasta cansarnos, mi madre y yo conversamos mucho, reímos he incluso lloramos, así es, mi madre aún no supera la muerte de mi padre y yo por desgracia no olvido a mi primer amor, creo que moriré sola con mis recuerdos buenos y dolorosos.
Era lunes ya, estaba sin deseos de despertar, quería tirar mi alarma para que de esa manera, dejara de sonar. Imposible ya que el deber llama, tenía que levantarme si o si y así fue. Me duche como siempre, al salir quede sentada unos 10 minutos, seco mi cuerpo para luego vestirme como siempre, camiseta de color rosado con el logotipo de la escuela, pantalón negro, botines negros, mi cabello largo y rojizo en una cola alta. Veo mi reflejo en mi espejo y sonrió como se debe hacer cuando se trabaja con mas de cien niños. Ya esta mañana, parezco una Barbie y no la esposa de chuki.
Río en mis adentros, por mis ocurrencias.
Antes de salir pinto mis labios en un tono bajo, me pongo rubor para que no se vea mucho mis pecas, ya lista salgo de casa, no sin antes dejar un beso en la mejilla de mi madre.
-Te vas de nuevo sin desayunar- me reprende mi mamá.
-¡Comprare algo en el camino!- Grite en respuesta, salgo corriendo al ver que solo tengo media hora en mi disposición.
Uff, presiento que hoy será un buen día.
Al llegar a la escuela, los niños me saludaron como siempre, incluso algunos de ellos me trajeron frutas, yogurt entre otras cosas, realmente son un amor, casi siempre hacen eso, creo que me aman. Y casi no acepto mucho para no parecer abusiva.
-Buenos dias maestra Anashia, tienes una nueva integrante.- me informa la maestra de apoyo. No le respondí enseguida al ver a directora acercarse, me saluda con un ademán para luego entregarme unos documentos para revisar.
-Ve revisando cada documento.
-Esta bien.
Suspiro agobiada, ni modo es mi deber. La otra maestra entra nerviosa ya que viene tarde.
-Buenos días, vengo tarde.
-Así parece.
-La rectora casi, me cacha...
Las demás rieron de Marce, ella siempre viene tarde, no es la primera vez.
Sigo viendo varios papeles mientras las demás están formando grupos dividir a los niños.
-Disculpe señoritas, soy el padre de la nueva integrante, me llamo Alexei Servante-Escucho la voz de un hombre a lo que dejo de hacer mi trabajo para ver quien es.
-Hola mucho gust...-mi voz queda estancada cuando veo de quien se trata, varias imágenes como películas vienen a mi sistema cerebral. Rápidamente quiero decir algo, él está igual de sorprendido, me repongo al ver a la niña que es igualita a él -Señor mucho gusto, Marce puedes llevar a la niña en un pupitre vacío, uhm voy a buscar unos papeles, atiende al padre de la nena.
-Niños saluden a su nueva compañerita. - Escucho decir a la maestra Marce, a lo que salgo tirada del aula dirigiéndome a los baños. Esto debe ser mentira, mi corazón está a punto de estallar, necesito aire, creo que el baño no es el mejor lugar para esconderme, odio los lugares cerrados.
-Anashia...- Su voz no ha cambiado, llevo más de ocho años sin escucharlo pero porque sigue perturbandome- ¡Anashia!
-Señor que hace usted aquí, debería esperar en la sección -espete nerviosa.
-Soy Alexei, mírame por favor, he regresado, puedes escucharme- niego apunto de llorar, malditas lágrimas, porque me duele el corazón.
-Por favor, puede irse- mi voz sonó débil, trato de no verlo, no quiero.
-Mírame por favor, tengo mucho que decirte.
-No hay nada que decir señor Servante
Cuando quiero irme, siento sus manos al rededor de mis brazos, como se atreve abrazarme.
Mis lagrimas salen sin mi permiso, un horrible nudo esta estancado en mi garganta. Quiero gritarle y golpearlo.
-Suéltame Alexei, nos pueden ver.
-Entonces mírame.
Levanto la mirada y lo veo bien, sigue siendo el mismo, solo que mas maduro, sus ojos azules están aguados, me observa detalladamente y veo como sus lágrimas bajan por su mejilla, sin saber como ya lo estoy abrazando fuertemente como si mi vida dependiera de él.
-Nunca deje de pensar en ti, no es el momento indicado pero necesito que hablemos.
Suelto un bufido lastimero, me alejo limpiando mis lagrimas y tratando de no perder la cordura.
-Tu y yo no tenemos nada de que hablar.
-Si tenemos, me vas a escuchar quieras o no.
-Quieres que me echen de la escuela?- niega cerrando los ojos, saca un pañuelo y se limpia las lágrimas, luego hace lo mismo conmigo, quiero alejarme pero él no lo permite.
-Te llamare, vendré por la niña y cuando estes desocupada hablaremos con calma.
-Es mejor que te vayas, si la rectora me ve aquí con un padre de familia me despedirá-Le digo con toda la paciencia pero a punto de gritarle.
-Me iré pero esto no se quedará así.
Nuevamente se acerca a mi y me besa. Diablos esto no me lo esperaba ¿¡Que demonios le sucede!?
-Nunca olvides que siempre te he amado.
Dicho eso sale del cuarto de baños dejandome con una tremenda duda... ¿ Que es esto, un sueño o la jodida realidad?
