Capítulo 2 CAMBIO DE VIDA
NARRA FLOR
Bajamos al despacho con mi papá, mi hermano y yo, de inmediato cuando mi mirada se encontró con la de mi papá, me di cuenta que estaba enojado por su expresión severa con la que nos miraba y sin más preámbulo nos ordenó sentarnos en unos sillones que tenía en su despacho. El comenzó a caminar en círculos alrededor de nosotros y después nos miró de nuevo, con esa expresión nada agradable, estaba meditando lo que nos iba a decir, nosotros permanecíamos callados, esperando el momento en el que mi papá tomara al fin la palabra.
- Los he convocado ante mí, para decirles que he tomado una decisión en base a lo sucedido el día de hoy, no quiero llantos, ni dramas ni nada que se le parezca y les aviso que mi decisión es inapelable, por el bien de mi campaña y por el bien de mi familia y del futuro de México – nos dijo mi papá a Aldo y a mí mirándonos con desdén.
- ¿Qué decisión padre? – se animó Aldo a preguntarle, mientras yo permanecí callada.
- Florencia se irá a vivir a casa de tú tía Elisa, allá será como una empleada más de ella, ya lo hablé esta tarde con tu madre y ella a su vez con tu tía, Florencia no podrá figurar en ningún lado dónde salga su nombre, porque me compromete y tampoco podrá volver a estudiar, ni vivir más con nosotros, mucho menos cuando yo gane las elecciones, hoy tu hermana, por si no lo sabes mató a una mujer con el carro Aldo y no es sólo eso, no tuvo el valor de decírmelo y todo mundo está rumorando que mi hija es una asesina y cómo tampoco puedo con el escándalo que vaya a dar a la cárcel, por eso se irá con tú tía Elisa hoy en la noche – le dijo mi papá a Aldo, lleno de coraje, mirándome cómo si yo no fuera más su hija.
- Papá yo no me quiero ir, por favor tú puedes resolver esto, resuélvelo con dinero cómo siempre lo haces todo, por favor, no me quites mi vida, no me mandes con mi tía Elisa – le pedí llorando y me levanté para tomar a mi papá del brazo.
- Tú no tienes voz, ni voto Florencia, he dicho que es inapelable la decisión ya tuve que soltar una fortuna, para que todos en tu Universidad digan que no te han visto en lo que va del año, en fin me costaste mucho dinero niña estúpida y eso para que todos crean que estás en el extranjero estudiando, por tiempo indefinido, porque no vas a arruinarme mi campaña y mucho menos mi futura presidencia, te vas y te vas y punto – me dijo mi papá haciendo que de mis ojos brotaran las lágrimas cómo cascadas.
- Papá, por favor dale a Flor una oportunidad yo no quiero perder a mi hermana, por favor papá, yo responderé por ella – dijo mi hermano Aldo queriendo defenderme.
Mi papá permaneció callado y después se sentó en su escritorio, sin decir palabra, hasta que mi mamá se hizo presente en el despacho, saludó a mi papá con un beso y después se sentó a su lado y volteó a mirarnos a Aldo y a mí.
- Me supongo que ya su padre les ha comunicado la decisión que ha tomado, así que la van a acatar y punto, no hay más que decir y tú Aldo, despídete de Florencia que ya la esperan afuera, para llevarla a tomar el transporte que la llevará con tú tía Elisa – dijo mi mamá apoyando a mi padre, como siempre sin importar lo que dijéramos o quisiéramos Aldo y yo.
- ¿Puedo al menos subir por algunas de mis cosas? – pregunté a mis padres llorando.
- No Florencia, nada de aquí lo ocuparás allá, que es otro tipo de vida, además desde este momento no eres nada nuestro y nada de lo que hay en esta casa te pertenece – me dijo mi mamá mirándome cómo si no fuera su hija.
Mi hermano Aldo, a pesar de ser muy fuerte comenzó a llorar conmigo, salimos de ahí de con mis padres y nos fuimos a sentar a la sala, dónde nos despedimos y él me prometió que de una o de otra forma siempre estaríamos en contacto y él siempre estaría conmigo, le pedí que me despidiera de Marina por favor y que no le dijera nada, del porque desaparecí, pese a todo no quería que mi mejor amiga me recordara cómo la asesina que ya era. Después de un rato de lágrimas y abrazos, me despedí de la única persona que me quería realmente en esa casa y de la única a quién realmente yo quería. Entró un empleado de mi papá a buscarme y con solo la ropa puesta, me fui con él. Él me llevo a dónde una camioneta me esperaba, para después tomar carretera y después de no sé cuántas horas de viaje, llegué al fin a la casa de mi tía Elisa, dónde me dejó el chofer ese, empleado de mi padre. Toqué la puerta y en ese momento, mi tía Elisa salió a recibirme, con esa sonrisa cálida y encantadora que siempre recordé de ella, no la había visto desde que yo tenía 7 años, ahora 10 años después ella seguía igual y sobretodo, igual de linda y amorosa, como nunca lo fue conmigo mi mamá, mi tía Elisa me acogió en sus brazos y después entramos a su casa.
- Florencia hermosa, estás bellísima sobrina, ya eres toda una señorita – exclamó mi tía Elisa emocionada ante mi llegada.
- Tía tú, estás idéntica, digo parece que no has cumplido años – le dije con una sonrisa triste.
- No estés triste Florencia, aquí no tendrás los lujos que tenías en la Ciudad de México, pero tendrás todo el amor que necesitas, debes tener hambre, ¿Quieres algo de comer o quieres que salgamos a comer?, lo que tú quieras hija – me preguntó mi tía con su ternura que la caracterizaba.
- No tía, muchas gracias, pero no traje nada de ropa, no me dejaron traer nada, ni mi celular, nada – le dije llorando desconsolada.
- Cálmate Florencia, mira hija, te propongo algo, vamos para que te des un baño relajante y puedes escoger lo que quieras de mi closet y como aún es temprano, nos ponemos preciosas y nos vamos a comer y después de compras, para comprarte ropa y un teléfono nuevo, ¿Te parece hijita? - me preguntó mi tía con mucha paciencia dándome un abrazo, que era justo lo que necesitaba.
- Sí tía Elisa, muchas gracias y otra cosa tía, dime Flor, por favor. Es que nunca me ha gustado Florencia – le pedí a mi tía con amabilidad.
- Claro Flor, tú a mí me puedes decir cómo quieras, tía o Elisa. Por cierto acompáñame hija, te mostraré tu habitación, espero que te guste, cuando supe que venías a vivir conmigo, me puse a arreglarla, pero podemos cambiar lo que no te guste – me dijo mi tía Elisa muy contenta.
- Claro que sí tía, pero si la has decorado tú, debe ser maravillosa – le dije con una sonrisa.
Seguí a mí tía por la casa que era grande y de estilo rústico, pero muy hermosa y acogedora, subimos un piso de muchas escaleras y llegamos a la planta alta donde estaba su habitación y enseguida la mía, cuando entramos me sorprendí, estaba decorada en color azul, mi color favorito, era una cama matrimonial y los muebles muy hermosos, tenía también un sofá y una bañera en mi habitación, no eran los lujos de mi antigua casa, pero sí era una casa muy linda y más por mí tía que seguía siendo la mujer amorosa y dulce que recordé siempre.
- ¿Te ha gustado tu habitación, Flor? – me preguntó mi tía.
- Me ha encantado, es hermosa y es azul, recordaste que es mi color favorito, gracias tía, por recibirme, por todo – le dije muy agradecida y la abracé.
- Pues el baño ya está listo señorita Flor y ven para que escojas algo para ponerte después, mientas bajaré para preparar unas bebidas para refrescarnos y podernos ir de compras y a comer - me dijo mi tía, mientras me guiaba a su habitación.
Entramos y me mostró toda su ropa, ella vestía muy moderno, me gustaba todo de su closet, pero finalmente me decidí por un vestido rojo corto, con unos zapatos rojos de piso, pues mi tía y yo éramos de la misma talla de zapatos, así que los podía usar sin problemas, después de escoger que ponerme, me fui a mi habitación para darme un baño y relajarme un poco, después de asearme y cambiarme, me sentí sin duda mucho mejor, entonces bajé a la plata baja para reunirme con mi tía Elisa, quién estaba sentada en una estancia en el jardín en un sillón cómo columpio y en la mesa estaban unas bebidas relajantes que se veían exquisitas, ella me invitó a tomar una copa y entonces brindamos por nosotras con esa té helado delicioso de frutos rojos y después salimos en su jeep, para irnos a un centro comercial a comer y a comprarme ropa y un nuevo teléfono. No cabía duda que iba a ser un cambio de vida, pero ahora est
aba segura que sería para bien.
