Capítulo 37

Y sin pies, puedo llegar a ti, sin boca puedo jurar tu nombre. Rompe mis brazos, te sostendré con mi corazón como con una mano. Detén mi corazón, y mi cerebro empezará a latir. Y si consumes mi cerebro con fuego, te sentiré arder en cada gota de mi sangre. —Rainer Maria Rilke

¿Quién demonios se...

Inicia sesión y continúa leyendo