Capítulo 32 Sin más, me voy

Adam.

El contacto con su mano me quema, tanto como lo hizo su cuerpo hace solo segundos y desde que nos conocimos; desde que nos tocamos esa primera vez. La corriente eléctrica que recorre mi espalda eriza los pelos de mi nuca. Eso es lo que ella me provoca cada vez. Siempre.

Por mas que trato...

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