Capítulo 36 Siempre hay un "pero"

Adam.

Decir que me quedo hipnotizado en cuanto ella comienza a caminar hacia mí, es poco.

Literalmente no puedo despegar mis ojos de su cuerpo, de sus curvas visibles a través de su ajustada prenda, de sus piernas cubiertas por esas botas demasiado sensuales, de sus labios rojos encendidos.

A...

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