Capítulo 41 Nadie

Amaia.

En cuanto escucho sus palabras siento un balde de agua fría caerme encima. Aguanto el tipo solo para no darle el gusto a ese maldito que me observa con arrogancia y superioridad. A ese malnacido que siempre ha deseado mi rendición.

Y, bueno, de una forma irónica, ya la tiene, si resulta...

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