Capítulo 44 Eres exquisita

Amaia.

Su pene es largo y grueso. Se siente caliente y aterciopelado. Suave y a la vez, duro.

No puedo ocultar que mi boca se hace agua, mucho menos mientras Adam deja salir un gruñido ronco que me eriza la piel cuando muevo mi mano arriba y abajo, cuando lo saco del todo de sus calzoncillos.

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