El consejo no invitado

La Sala del Trono ya no parecía un lugar de negociación interna; era un centro de comando. Lillith, ahora de pie ante una proyección holográfica cambiante —el Sifón Array— supervisaba la transferencia logística de la riqueza de Mammon y las legiones de Belial. La presencia de Astaroth solo se sentía...

Inicia sesión y continúa leyendo