Capítulo 142

Para cuando llegué a la autopista, el cielo ya había empezado a teñirse con ese tono de tarde que siempre hacía que la ciudad pareciera más suave de lo que merecía. Tenía el edificio de Clara marcado en mi GPS, su dirección guardada como si siempre hubiera estado allí, como si mis dedos no hubieran ...

Inicia sesión y continúa leyendo