8.

Farryn entró al pueblo despacio; sus pasos eran calculados y sus ojos se movían de un lado a otro, intentando prever quién se le echaría encima primero.

—¡Farryn!

Ella dio un salto, alarmada, cuando Amelia corrió hacia ella con la preocupación brillándole en los ojos.

—¡Diosa Farryn! El alfa Jaso...

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