Capítulo 18

Gus me mira boquiabierto, con los ojos tan grandes y redondos como sus gafas.

—¿Puedes hablar?

Parpadeo. No era la reacción que esperaba.

—Sí, pero ¿no escuchaste lo que dije?

Él simplemente se encoge de hombros, aunque su rostro no puede contener la sonrisa que lo invade.

—La gente siempre est...

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