Capítulo 50 Temida y respetada

Un fuerte ruido seguía resonando en mi cabeza cada segundo que pasaba. Estaba totalmente incrédula; nada tenía sentido. No podía creer que Rena estuviera muerta.

O peor aún, que yo la hubiera matado.

Mis dedos temblaban al recordar su imagen inmóvil, sin respirar, en el suelo. Estaba temblando vis...

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