Capítulo ciento cuarenta y tres

Ethan

—Tienes dos segundos para empezar a hablar antes de que te vuele los malditos sesos —Oliver siseó, apretando su revolver mientras lo apuntaba a Jenna.

Podía ver cuánto se estaba conteniendo para no disparar. Podría matarla solo por el hecho de ser la hija de Ron. Después de todo, ese hombre ...

Inicia sesión y continúa leyendo