Veinticinco: Mal

Nunca había querido matar a otro ser tan intensamente como quería matar a Nero en ese preciso momento.

Mi cerebro lógico sabía, por supuesto, que pronto tendríamos que regresar a la cena de todos modos. El hecho de que Nero hubiera tenido que venir a buscarnos significaba que ya había disfrutado de...

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