Capítulo 122

Lirael

Cerré los ojos mientras la lancha aumentaba la velocidad.

Sin que lo llamara, afloró una imagen: Sebastian en lo peor de la transformación, los ojos ámbar titilando entre bestia y hombre, y en aquel breve instante de lucidez, algo que podría haber sido arrepentimiento. Disculpa. Reconocimie...

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