Capítulo 27

Lirael

El auto era predecible: negro, blindado, con demasiado espacio atrás. Sebastian me jaló de inmediato al asiento junto a él, con un brazo sobre mis hombros, dejando dolorosamente claro que no iba a tener espacio personal.

Con la otra mano atrapó la mía y la levantó hasta su regazo. Empezó a ...

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