Capítulo 39

Lirael

—No soy una mascota —el miedo se me enroscó en el estómago—. No soy ningún animal para que me tengas...

—¿Ah, no? —Su sonrisa era afilada, peligrosa—. Entonces, ¿qué eres, Lirael?

Su mano me atrapó la barbilla y me obligó a alzar el rostro.

—Dilo. Di que eres mía. Di que me perteneces.

A...

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