Capítulo 48

Sebastián

Me acerqué un paso y extendí las manos para tomarle el rostro entre las palmas.

—Dime algo. ¿Me odias? ¿O me extrañas? Porque no logro entender cuál de las dos cosas estás fingiendo no sentir.

Sus pupilas se dilataron con una confusión auténtica.

—Yo... yo no lo sé...

—Métete a la duc...

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