Capítulo 12 Capítulo 12: La risa genuina

El silencio de la casa se instaló como una presencia más.

Me quedé en la cocina un rato largo, sin saber qué hacer con las manos. Abrí la nevera por curiosidad, dentro era orden militar. Todo etiquetado, todo alineado. Cerré la puerta con cuidado, como si el más mínimo ruido pudiera molestarlo aunqu...

Inicia sesión y continúa leyendo