Capítulo 21 Capítulo 21: Caliente como el infierno

Llegamos a casa en silencio.

Tobías aparcó la camioneta, recogió las bolsas del vestido y me abrió la puerta. Seguía con esa mandíbula tensa, como si todavía estuviera enfadado con medio mundo. Yo no solté su mano en ningún momento. Cuando entramos, la casa estaba a oscuras excepto por la luz del re...

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