Capítulo 25 Capítulo 25: Maldita seas, Tobías

No me dio tiempo a contestar.

Tobías me empujó más fuerte contra la pared. La mano que me sujetaba la mandíbula bajó por mi cuello, por el escote, y se metió debajo del vestido negro sin pedir permiso. Me encontró ya húmeda. Dos dedos se deslizaron entre mis labios y me abrieron con una crudeza que ...

Inicia sesión y continúa leyendo