Se acabó

El silencio en el ático de la Castellana no era un silencio normal o de paz sino que era un vacío que succionaba el oxígeno de los pulmones y casi no lo devolvía. Fernando Valderrey observó el retrato de su abuela, Emilia Santaella, que presidía el salón como lo que era en vida, la que llevaba las r...

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