La luz de su regreso

(Pasada la medianoche...)

El viento de la madrugada cesó de golpe.

Un silencio absoluto, casi mineral, se adueñó de los jardines de La Gran Villa Valderrey. Fernando, cuyo último aliento parecía haberse disuelto en la neblina blanca de su revelación, experimentó un espasmo violento en el pecho, pa...

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