Salvaje

Ian

Oakley sale del baño envuelta en una toalla. Su cabello mojado reluce a la tenue luz de la lámpara de aceite que encendí y dejé sobre la encimera de la cocina. Son las horas más tempranas, las horas muertas de la madrugada. El sol no saldrá hasta dentro de unas cuantas horas, y llueve con tanta...

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