Capítulo 7 IDEA EQUIVOCADA
—¿Celebrar? —preguntó Jackson enarcando una ceja—, ¿acaso no hicimos eso anoche?
—Esa era la fiesta formal, yo me refiero al otro tipo de fiesta —le bromeó Luke con un tono insinuante.
Maxine giró los ojos con fastidio una vez más, no podía dejar de pensar que Luke era un completo idiota, ¿acaso no se daba cuenta del peligro que corría Jackson si se exponía así?
—Ah... —Él se rio nervioso—… me encantaría, pero en serio no puedo.
—Una noche cuidándote ¿y ya te vas a volver amargado? —recriminó mirando de reojo a Maxine, quien resopló y se cruzó de brazos.
—¿Siempre eres así de tonto? —soltó de pronto.
Los dos hombres voltearon a mirarla con sorpresa, pero ella no planeaba quedarse con lo que tenía que decir.
—¿Disculpa?
—¿Es que acaso no ves que Jackson está en peligro? —cuestionó sintiéndose furiosa.
Jackson no supo qué decir. Por un lado, su amiga tenía razón, pero ¿tratar así a Luke? Se estaba excediendo.
Se puso de pie para interrumpir lo que fuese que iba a ocurrir entre esos dos. Era claro que tenía que hacer algo para que pudieran tolerarse, de otro modo, sus dos mejores amigos en el mundo terminarían por matarse.
—Max, relájate, tampoco es para tanto —le dijo.
—¿Cómo que no…? —Maxine gruñó y del enojo no pudo terminar de hablar. Su amigo se estaba volviendo demasiado exasperante.
—¿Lo ves? —contestó Luke.
—Tú también relájate. A pesar de que ella exagera, tú también debes ser un poco más prudente, Luke. Ya no tenemos veinte años.
—¿Y qué se supone que voy a hacer ahora con las chicas y el licor que conseguí? —preguntó encogiéndose de hombros y con una sonrisa cínica.
—No tienes remedio —dijo negando con la cabeza, pero se echó a reír. En realidad, ambos eran de esos hombres que se la pasaban de fiesta en fiesta con mujeres, pero le daba un poco de vergüenza hacerlo frente a Maxine por alguna razón—. Bien llévalas a mi casa mejor.
—¡Jackson! —protestó Maxine.
—Son gente de confianza, ¿o no? —indagó con su amigo.
—Sí, por supuesto, además, estarás ahí, ¿o no?
Maxine no pudo protestar más, era obvio que no podía impedirlo, como si tuviese algún derecho a meterse en la vida de Jackson de esa manera. En lugar de decir algo más, solo asintió, pensando en lo incómoda que iba a estar en esa reunión.
El resto del día pasó sin más incidentes. En realidad, era para ella bastante aburrido tener que esperarlo mientras él se ocupaba de sus nuevas responsabilidades.
Cuando Jackson tuvo que ir al laboratorio para encargarse del super invento secreto que estaba haciendo, le tocó esperarlo en la puerta de afuera.
No podía decir que no le causaba curiosidad, pero se contuvo y mantuvo su lugar como lo que se supone que era: solo su guardaespaldas.
Al finalizar el día, ambos regresaron de vuelta a la casa.
Por un momento ella deseó que a su amigo se le hubiese olvidado todo eso, pero, al llegar, se dio cuenta que la realidad era otra.
La casa de Jackson estaba repleta de gente, bebida y música. Algo que ella hubiese desaprobado totalmente. Él la miró con expresión resignada, se encogió de hombros y entró enseguida para ver lo que sucedía.
Había mujeres con poca ropa, alcohol por todas partes y por supuesto, Luke sentado en el sillón con varias de ellas.
—¡Hasta que al fin llegas! —exclamó—, chicas, por favor, consientan a mi querido amigo un rato, ha llegado agotado.
—¿Qué es esto Luke? —preguntó entre risas. A decir verdad, a él no le desagradaba nada de eso, solo sentía un poco de vergüenza por Maxine.
Cuando la chica entró y vio todo eso quiso morirse. No porque no estuviese familiarizada con fiestas así, debía admitir que sí fue a una que otra en sus días libres con los compañeros del ejército, pero nunca fue de las que lo disfrutase demasiado.
—Es tu regalo por ser el nuevo CEO de ArmTech, te lo mereces —respondió levantando un vaso de brandy.
Las mujeres fueron enseguida sobre él para despojarlo del traje corporativo que llevaba. Jackson estaba a punto de permitirlo cuando escuchó a Maxine carraspear su garganta.
Se deshizo como pudo de las manos traviesas de las mujeres y se acercó a ella con las mejillas algo sonrojadas.
—Max, esto… no te enojes por favor.
—¿Qué crees que diría tu padre si lo viera?
—No tiene por qué saberlo, te prometo que solo será esta noche y ya. —Hizo un gesto de promesa con sus manos, aunque ella no creyó que fuese sincero.
—No tienes que pedirme permiso, yo trabajo para ti —respondió con voz fría.
—Eres la mejor amiga del mundo —le dijo dándole de pronto un beso en la mejilla. Maxine se quedó de piedra—. ¡Disfruta! Puedes tomar lo que quieras —ofreció guiñándole un ojo.
Eso la dejó confundida, ahí solo había mujeres y alcohol, ¿acaso le estaba ofreciendo una de esas chicas?
No lo comprendió, pero prefirió hacer caso omiso y en cambio revisar toda la casa para asegurarse de que no hubiese alguien infiltrado. Cuando su padre le dijo que iba a cuidar a su antiguo amigo de la infancia, la verdad es que no creyó que iba a ser tan difícil, ni que él se había convertido en un mujeriego.
No quería verlo con esas tipas, prefirió pasearse por el piso de arriba primero. Todo estaba en orden, así que bajó hasta la sala y luego fue al área de la piscina.
Además de algunas mujeres en traje de baño, no había nada fuera de lo común.
Pasada una hora, se hartó se sentirse como la mierda por verlo tan acaramelado con otras, y tomó varias copas de ron y cerveza.
Jackson la vio y no pudo evitar sonreírle. Le preocupaba que su amiga no pudiera disfrutar de la fiesta, pero luego de verla tomar algo, se sintió mejor.
Al poco rato llegaron algunos hombres amigos de ambos, y entonces la cosa se puso más complicada.
—Jackson, ¿no crees que esto se está saliendo un poco de control? —le preguntó Maxine.
Los dos se encontraban en la cocina, mientras él se servía otra copa.
—No te preocupes, los conozco a todos, nadie se meterá en la casa.
—No lo sé, no creo que…
Varios de los tipos llegaron, interrumpiéndola en el proceso. Se llevaron a su a Jackson a la sala otra vez, y pasados otros veinte minutos, ella lo vio subir con una chica rubia hacia las habitaciones.
Estaba tan molesta y celosa que no pudo quedarse ahí. Salió hasta el jardín, cerca de la piscina, donde uno de los amigos de Luke la vio. El muchacho, que era un poco menor que ella, se acercó para intentar conversar.
—Hola preciosa, ¿cómo te llamas?
Ella lo miró de arriba abajo y bufó.
—Aléjate.
—¿No te gustaría conocerme?
—Para nada —replicó ignorándolo.
El muchacho se sintió realmente ofendido, y no planeaba quedarse solo con su rechazo. Se alejó de ella y llamó a otros dos chicos. Maxine ni siquiera le prestó atención, pero, en el fondo, los tres estaban planeando darle una lección.
Sin que ella lo notase, se acercaron con sigilo, y para cuando los vio, fue muy tarde, la tomaron de ambos brazos y, al que ella rechazó, la empujó con toda su fuerza a la piscina.
Luke había llegado a la zona justo para ver cómo caía a la piscina, y se partió de la risa.
Maxine salió del agua empapada, no llevaba ropa adecuada para meterse a nadar, así que salió echando chispas.
—¡¿Qué diablos les pasa?! —gritó.
—Ay, solo fue una pequeña broma, preciosa.
—No me llames así —bramó. Así empapada como estaba, fue directo hasta el idiota que la había empujado, lo tomó del brazo y le hizo una llave.
El chico tenía el brazo torcido hacia atrás y se quejaba de dolor.
—¡Ay, ay! Está bien, está bien, lo siento —se disculpó.
—Lárguense de aquí si no quieres problemas. Es más, ¡se van todos! —gritó.
Enseguida se escucharon los abucheos de parte de todos. A Luke se le borró la sonrisa del rostro y fue a confrontarla.
—No puedes hacer eso, ¿quién te crees?
—Claro que puedo y lo haré, ¿de verdad quieres que los eche a mí modo? —amenazó.
Él no se lo admitiría, pero sabía que era una mujer con la que andar con cuidado. Se acomodó el traje y refunfuñó.
—Vámonos muchachos, se acabó la fiesta.
Poco a poco la casa se fue vaciando hasta que no quedó nadie.
Maxine esperaba que con ese escándalo su amigo apareciese, sin embargo, no estaba por ninguna parte y eso le preocupó. Subió corriendo hasta la habitación para ver si seguía ahí. Abrió la puerta de golpe y lo encontró durmiendo sin ropa, al lado de esa chica rubia, que también estaba desnuda.
Ver eso le dolió. Cerró la puerta y luego de asegurarse de que la casa estaba bien cerrada, se quitó la ropa mojada y se metió en su cuarto.
Ella sabía que era su deber cuidar a Jackson, pero ¿quién cuidaría de su corazón roto cada vez que tuviese que verlo con alguien diferente?
