Capítulo 102 Sonrisa debil.

Reconocer abiertamente que le gustaba había sido contraproducente. Lo que más lo fastidiaba eran esos estúpidos celos por cualquiera que osara ponerle un dedo encima, más el imbécil de su ridículo amigo rubio, pues la tonta O´Sullivan sentía algo por él.

—Joder— mencionó hastiado. — No es para tant...

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