Capítulo 103 Migajas de placer.

Ese día viernes era peculiarmente frío, las nubes grises parecían estancadas en el cielo y no había rastro del sol.

—Joder, ¡que cierren esa maldita puerta! — gritó Brianson que creyendo que el clima mejoraría, sólo portaba una delgada chamarra. — Alguien me quiere decir ¿por qué demonios nos senta...

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