Capítulo 80 Todo por un imbécil.

La música fue a gusto de cualquiera que se levantara a introducir una moneda y seleccionara una canción, conforme el sol bajaba, el lugar era mayormente iluminado por luces de colores tenues, y sólo la barra y las personas ahí disfrutaban de luz blanca, que cumplía con su función específica de lucir...

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