Capítulo 388 No hay escape de mi fin

Cuando Daisy oyó a Amelia maldecir con un «vete al infierno» y vio aparecer de la nada un largo machete en su mano, se le abrieron los ojos de par en par.

¿Rose se había vuelto loca? Ya había dicho que pelear las dejaría a las dos gravemente heridas, y aun así quería atacar.

Antes de que Daisy pud...

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